Un plato sin foto se pide mucho menos que uno con foto. Eso ya lo sabes. Lo que frena a la mayoría de los restaurantes pequeños no es no querer: es que la foto que sale del celular, con la luz del local encima, no se parece a lo que uno vende.
La buena noticia es que eso se arregla en unos minutos, y sin pagarle a un fotógrafo. La trampa es cómo se arregla.
La regla, antes de nada: tú tomas la foto, la IA solo la arregla
Hay dos formas de usar la IA para las fotos de tu carta, y solo una sirve.
La primera es pedirle que te genere una hamburguesa. Sale espectacular. También sale con pan brioche, tres carnes y una salsa que tú no pones. El cliente pide por esa foto, abre la caja y siente que lo engañaron. Esa es la peor foto posible: peor que no tener ninguna, porque no tener foto no le hace perder la confianza a nadie.
La segunda es tomarle una foto a tu plato, el de verdad, y pedirle a la IA que arregle la luz, el fondo y la superficie. Nada más. La comida que sale en la foto es la que sale de tu cocina, con la misma cantidad y los mismos ingredientes. Eso es lo que hace esta guía.
Paso 1: toma la foto
Cinco cosas. Ninguna cuesta dinero y las cinco juntas cambian más la foto que cualquier prompt de esta guía.
Luz de ventana, de lado
Pon el plato en una mesa cerca de una ventana, con la luz entrándole por un costado y no de frente. Es la diferencia más grande de todas. Si afuera está nublado, mejor todavía: la luz es más pareja.
Apaga el flash
El flash aplana la comida, quema los brillos y deja una sombra dura y negra detrás. Es el daño más difícil de reparar después, porque donde quedó quemado ya no hay información que recuperar.
Fondo lo más vacío posible
No hace falta un estudio: una tabla, una bandeja, media hoja de papel o la mesa despejada. Lo importante es que el fondo sea de un color claramente distinto al de la comida. Una arepa sobre una mesa clarita casi no tiene borde, y ahí es donde la IA se come el pedazo al recortar.
Deja aire alrededor
No llenes la pantalla con el plato. En tu carta la foto se vuelve a recortar, así que lo que quede pegado al borde se pierde. Y no uses el zoom: acércate tú, que el zoom del celular degrada la imagen.
Limpia el borde del plato
Un segundo con una servilleta. Las manchas de salsa en el borde se ven diez veces peor sobre un fondo limpio, y son de lo poco que la IA no arregla sin tocarte la comida.
Paso 2: pégale uno de estos prompts
Adjunta tu foto a la herramienta de IA que uses y pega el texto. Están agrupados por lo que hacen, y en cada grupo el más útil va primero.
Y fíjate en algo que se repite en los 25: todos empiezan diciéndole «edita esta foto real, no generes una imagen nueva». Es la frase que más trabajo hace de toda la guía. Si te aprendes una sola cosa, que sea esa.
Fondo limpio el más usado
Cuando el producto se ve bien pero lo de atrás estorba: la nevera, la caja registradora, el desorden de la cocina. También para que todos tus productos se vean parejos aunque los hayas fotografiado en días distintos.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO]. No generes una imagen nueva. Cambia únicamente el fondo: déjalo blanco liso, sin degradado, sin muebles, sin mantel y sin textura. El producto, el plato y el empaque quedan exactamente iguales, sin mejorarlos: mismos ingredientes, misma cantidad, mismos colores, mismo tamaño, mismas etiquetas. No agregues nada nuevo: ni hojas, ni cubiertos, ni adornos. Deja completo todo lo que sobresale (lechuga, salsa que escurre, papas, palillos) aunque se vea desordenado: si dudas, deja de más y nunca de menos. Pon una sombra gris suave debajo para que no parezca calcomanía, sin cambiarle el color a nada. Entrégamela cuadrada, con el producto centrado ocupando tres cuartas partes y margen parejo en los cuatro lados; si falta espacio, alarga el fondo, nunca recortes el producto.
Por qué funciona
«Edita esta foto real, no generes una imagen nueva» le dice que la foto adjunta es el producto y no una idea a la que parecerse. Nombrar una por una las cosas que sobresalen es lo que salva la lechuga: al «limpiar» el borde, es lo primero que se come. Y la sombra evita el efecto calcomanía, que es lo que delata una foto recortada.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO]. No generes una imagen nueva. Recorta el producto y entrégamelo en PNG con fondo transparente de verdad (canal alfa), no con fondo blanco ni con el cuadriculado gris pintado encima; si tu herramienta no puede dar transparencia, déjalo sobre blanco liso. El producto, el plato, el empaque o el cono quedan exactamente iguales: mismos ingredientes, misma cantidad, mismos colores, mismo tamaño, misma luz. El recorte sigue el contorno real, incluido todo lo que sobresale: lechuga, queso derretido, salsa que escurre, papas sueltas, palillos. No redondees ni emparejes el borde; si dudas, deja de más y nunca de menos. Sin borde blanco o gris alrededor, sin contorno borroso y sin sombra. Deja margen parejo alrededor y no pegues el producto a la orilla.
Por qué funciona
Ojo con una cosa: al subirla a Ordenalo, la transparencia se convierte en fondo blanco, así que en tu carta se verá igual que con el prompt anterior. Se pide igual porque lo que te queda es un recorte perfecto de tu producto: guarda ese PNG en el celular antes de subirlo y te sirve para flyers, volantes y estados de WhatsApp, donde el fondo es de otro color. Por eso este prompt prohíbe el halo, que sobre blanco no se nota y sobre un flyer de color se ve como un borde sucio.
Esta es la foto real y original de [NOMBRE DEL PLATO]; trabaja sobre ella, no sobre el recorte anterior, que se comió partes del producto. Recórtalo otra vez dejando el contorno completo, incluyendo [QUÉ SE PERDIÓ: POR EJEMPLO, LA LECHUGA QUE ASOMA POR EL LADO] y cualquier otra cosa que salga del borde. No inventes ni rellenes lo que falta: cópialo tal cual de esta foto. No agregues ingredientes nuevos ni cambies los que están, ni sus colores, cantidad o tamaño. No suavices, no redondees ni emparejes el contorno: sigue la forma real aunque sea irregular; si dudas, deja de más y nunca de menos. Quita el borde blanco o gris alrededor y el contorno borroso. Deja el fondo [BLANCO LISO / TRANSPARENTE], con margen parejo alrededor.
Por qué funciona
Pedir «devuélveme la lechuga» a secas es una invitación a que te pinte una lechuga que nunca estuvo. Por eso la orden es «cópialo tal cual de esta foto». Y se trabaja sobre la foto original y no sobre el recorte fallido, porque lo que se borró ya no existe en ese archivo. Si a la segunda sigue comiéndose lo mismo, es que en tu foto ese ingrediente no tiene contraste contra el fondo: repite la foto sobre otra superficie.
Luz y color, sin tocar el plato empieza por aquí
El caballo de batalla. La foto salió oscura, amarilla por el bombillo del local, o con la sombra dura del flash. Si vas a usar un solo prompt de todo el artículo, que sea este.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO] que yo vendo. No generes una imagen nueva: devuélveme esta misma, editada. Cambia solo la luz y el color: sube la exposición, corrige el balance de blancos, abre las sombras y baja los brillos quemados. Colores naturales, sin saturar; el dorado de lo frito y del queso consérvalo tal cual. Todo lo demás queda idéntico: la comida (ingredientes, salsas, cantidad, tamaño y forma), el recipiente, el empaque con su marca, la mesa y el fondo. No agregues ni quites nada, no suavices la textura de la comida, no desenfoques el fondo, no pongas filtros, texto ni marcas de agua. No recortes ni cambies el encuadre.
Por qué funciona
La trampa de esta familia es la palabra «apetitoso». «Haz que se vea más apetitoso» es exactamente la instrucción que hace que te añada salsa, brillo de grasa o queso derretido que no estaban. Por eso el prompt pide corrección fotográfica con nombre y apellido —exposición, balance de blancos, sombras, brillos— y nunca embellecimiento.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO], tomada con la luz del local: salió amarilla o naranja. No generes una imagen nueva. Corrige el balance de blancos hasta que lo blanco se vea blanco: usa la vajilla, la servilleta o el empaque blanco como referencia, y si no hay nada blanco, guíate por la luz del día. El dorado de lo frito, del maíz, del plátano y del queso es color real de la comida: consérvalo, no me lo dejes pálido ni gris. Sube la exposición si quedó oscura. La comida, el recipiente, el empaque con su marca, la mesa y el fondo quedan idénticos: no agregues ni quites nada. No recortes ni cambies el encuadre.
Por qué funciona
Darle una referencia física dentro de la foto («usa la servilleta blanca») es mucho más fiable que pedirle «corrige el tono»: tiene algo concreto contra qué medir. Y el párrafo del dorado no sobra: arepa, patacón, empanada y chicharrón son justo lo que se pone gris cuando se corrige el amarillo de más.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO], tomada con flash: tiene una sombra dura y negra detrás y brillos blancos quemados encima. No generes una imagen nueva. Baja esos brillos para recuperar el detalle que todavía quede y aclara la sombra hasta dejarla tenue, pero no la borres: sin sombra la comida parece recortada y pegada. Donde quedó tan quemado que ya no hay detalle, déjalo plano: no inventes textura, ni queso, ni salsa, ni ingredientes que no se vean en la foto. La comida, el recipiente, el empaque con su marca, la mesa y el fondo quedan idénticos: no agregues ni quites nada, no cambies la forma ni el tamaño. No recortes ni cambies el encuadre.
Por qué funciona
«Donde quedó quemado, déjalo plano» es la frase que más trabajo hace de esta familia. Un brillo quemado no tiene información, así que la herramienta se ve obligada a inventarse lo que había debajo, y lo que se inventa es queso, salsa y textura. Darle permiso explícito para dejarlo plano es lo que la frena.
Ponlo sobre un plato el que más cambia la carta
El producto está sobre una servilleta, una bandeja de icopor o el papel de la envoltura, y quieres que se vea servido.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO]. No la dibujes de nuevo. Primero: la comida queda igual, mismos ingredientes, cantidad, tamaño, color, brillo e imperfecciones. Segundo: en la imagen solo van la comida de mi foto, el plato y la mesa; nada de hierbas, cubiertos, salsas ni humo. Cambia solo lo de abajo: reemplaza [LA SERVILLETA / LA BANDEJA / EL PAPEL] por un plato blanco liso, sin dibujos ni letras, sobre mesa de madera clara desenfocada. Luz suave de día, sin sombras duras, con sombra natural bajo la comida. Mismo ángulo. Entrégala cuadrada, con la comida centrada ocupando tres cuartas partes y margen parejo en los cuatro lados; para acercar recorta mesa, nunca agrandes la comida. Si cambiar el plato exige redibujar la comida, devuélveme mi foto sin cambios.
Por qué funciona
La última frase es la más importante: «si cambiar el plato exige redibujar la comida, devuélveme mi foto sin cambios». Le da una salida honesta. Sin ella, ante un caso difícil la herramienta siempre elige inventar antes que rendirse.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO], que es comida de color claro. No la dibujes de nuevo. Primero: la comida queda igual, mismos ingredientes, cantidad, tamaño, color, brillo e imperfecciones; no la aclares ni la dores para que resalte. Segundo: en la imagen solo van la comida de mi foto, el plato y la mesa; nada de hierbas, cubiertos ni humo. Cambia solo lo de abajo: reemplaza [LA SERVILLETA / LA BANDEJA / EL PAPEL] por un plato liso negro o gris oscuro, sin brillo, sin dibujos ni letras, sobre mesa oscura desenfocada. Luz suave de día. Mismo ángulo. Entrégala cuadrada, centrada, ocupando tres cuartas partes, con margen parejo; para acercar recorta mesa, no agrandes la comida. Si cambiar el plato exige redibujar la comida, devuélveme mi foto sin cambios.
Por qué funciona
Para arepa, tamal, obleas, natilla, pan, arroz con leche o un vaso de leche, el plato blanco es un error: la comida se derrite contra él. El plato oscuro le devuelve el contorno. Y «no la dores para que resalte» está porque ese es el atajo que toma la herramienta si no se lo prohíbes: en vez de cambiar el plato, tuesta la arepa.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PRODUCTO], servido en su envoltura. No la dibujes de nuevo y no lo desenvuelvas. El papel o el vaso se quedan como están, con sus arrugas, manchas y letras: no alises el papel ni reescribas ni inventes letras. La comida queda igual, mismos ingredientes, cantidad, tamaño y color, y no muestres nada que no se vea en mi foto: lo que tapa el envoltorio sigue tapado. Cambia solo lo de abajo: pon todo sobre un plato blanco liso, sin dibujos ni letras, en mesa de madera clara desenfocada. Luz suave de día, sin sombras duras. Mismo ángulo. Entrégala cuadrada, centrada, con margen parejo. Si para poner el plato tienes que abrir el envoltorio o redibujar la comida, devuélveme mi foto sin cambios.
Por qué funciona
El caso del kono, el perro, la empanada y el burrito. «Lo que tapa el envoltorio sigue tapado» es la cláusula clave: sin ella la herramienta «ayuda» enseñándote el relleno que tu foto no mostraba, y ese relleno es inventado al cien por cien.
Mesa de madera
El ambiente cálido que usa la mayoría de las cartas. Es el que más adornos inventados produce, así que es el que más prohibiciones lleva.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO]. No generes una imagen nueva. La comida no se toca: mismos ingredientes, mismo número de piezas, misma porción, mismo color, misma forma, mismo recipiente y la misma marca impresa en el empaque. Cambia solo lo que la rodea: pon el plato sobre una mesa de madera café medio, de veta suave y un poco desenfocada, para que el fondo no compita. Alrededor solo puede verse madera vacía: nada de cubiertos, servilletas, vasos, salsas aparte, hierbas, ingredientes crudos, manos ni letreros. Luz de día suave por un lado, sombra corta, sin filtros. Entrégala cuadrada, con el plato centrado, grande, y madera vacía pareja a los cuatro lados. Ante la duda, la comida no se toca.
Por qué funciona
El fallo propio de esta familia son los adornos comestibles: hierbas, especias regadas, tomates cherry, ingredientes crudos alrededor. El cliente cree que eso viene con el plato. Por eso la lista de prohibiciones es explícita y larga, e incluye «manos» y «letreros», que son los dos que más se cuelan.
Edita esta foto real de [NOMBRE DEL PLATO] sobre una mesa. No generes una imagen nueva. La comida, el recipiente y la marca impresa en el empaque quedan idénticos: mismos ingredientes, misma porción, mismo color. Lo único que cambia es lo que rodea al plato: debe quedar solo la mesa vacía. Borra lo que el cliente no va a recibir: cubiertos, servilletas, vasos, botellas, celulares, llaves, papeles, cajas, manos, otros platos y el desorden del fondo. Si algo de eso sí va incluido en el pedido, como la gaseosa del combo, déjalo. Rellena cada hueco solo con la misma superficie, con el mismo tono, sin manchas ni parches borrosos. No pongas nada nuevo: ni hierbas, ni especias regadas, ni tablas, ni adornos. Deja la luz pareja y el mismo encuadre.
Por qué funciona
«Si algo de eso sí va incluido en el pedido, como la gaseosa del combo, déjalo» parece un detalle menor y no lo es: sin esa línea, el prompt le borra la bebida a todos los combos.
Bebidas se fotografían distinto
Una bebida no es un plato: es vertical, el vidrio refleja el flash y tu mano, y el nivel de llenado es una promesa. Cinco variantes porque los fallos son distintos en cada una.
Edita esta foto real de un [NOMBRE DE LA BEBIDA] que vendo. No generes una imagen nueva: solo puedes cambiar la luz, el fondo y los reflejos. La bebida y el vaso quedan igual: mismo color del líquido, mismo nivel, mismo tamaño y misma forma. Ajusta solo luz y contraste y quita del vidrio los reflejos del flash y de mi mano. Deja el fondo liso, de un solo color claro, sin objetos ni texto. No agregues ni quites hielo, condensación, espuma, pitillo, rodajas de fruta ni hojas: deja únicamente lo que ya está en la foto. Entrégala cuadrada, con el vaso completo y centrado y margen libre arriba, abajo y a los lados; si falta espacio, extiende solo el fondo, nunca cortes el vaso.
Por qué funciona
«Mismo nivel» es una promesa comercial, no un detalle estético: un vaso que llega más lleno en la foto que en la mesa es una queja. Y la lista de lo que no se agrega —hielo, condensación, espuma, pitillo, fruta— es justo lo que estas herramientas añaden por defecto cuando ven un vaso, porque es lo que hay en las fotos publicitarias con las que aprendieron.
Edita esta foto real de una [BEBIDA EN BOTELLA O LATA] que vendo. No generes una imagen nueva: solo puedes cambiar la luz, el fondo y los reflejos. No redibujes la etiqueta ni el logotipo: respeta letra por letra lo que aparece, y si algo salió borroso, déjalo borroso, no inventes texto. Ajusta solo luz y contraste y quita los reflejos del flash y de mi mano. No cambies el color de la tapa, el tamaño, la forma ni el nivel de la bebida, y no agregues gotas, hielo, vaso ni pitillo. Deja el fondo liso, de un solo color claro, sin objetos ni texto. Entrégala cuadrada, con el envase completo y centrado y margen libre arriba, abajo y a los lados; si falta espacio, extiende solo el fondo.
Por qué funciona
Aquí el riesgo cambia de sitio: no es la comida, es la marca. Estas herramientas reescriben logotipos ajenos con una facilidad alarmante, y una gaseosa con las letras torcidas se ve peor que ninguna foto. «Si salió borroso, déjalo borroso» es la instrucción que lo frena.
Edita esta foto real de un [JUGO O BATIDO DE FRUTA] que preparo. No generes una imagen nueva: solo puedes cambiar la luz, el fondo y los reflejos. Conserva el color exacto del jugo: no lo hagas más intenso ni más espeso, y no cambies el nivel ni el tamaño del vaso. Ajusta solo luz y contraste, quita los reflejos del flash y de mi mano y deja el fondo liso, de un solo color claro, sin objetos. No agregues fruta en el borde ni al lado del vaso, ni hielo, pitillo, hojas de menta o gotas de agua; si en la foto hay fruta de verdad, déjala igual. Entrégala cuadrada, con el vaso completo y centrado y margen libre arriba, abajo y a los lados.
Por qué funciona
El jugo es donde más se nota la exageración de color: un jugo de mora vuelve morado neón al primer intento. «No lo hagas más intenso ni más espeso» ataca las dos formas de exagerarlo. Y la rodaja de fruta en el borde del vaso es el adorno número uno que inventan.
Edita esta foto real de una [MALTEADA O BEBIDA CON CREMA] que vendo. No generes una imagen nueva: solo puedes cambiar la luz, el fondo y los reflejos. La corona de crema queda del mismo tamaño y la misma forma que en la foto. No agregues ni aumentes nada encima: ni más crema, ni cereza, ni salsa, ni chispas, ni pitillo, ni cuchara; y si la malteada ya trae cereza, salsa o chispas, déjalas igual. No cambies el nivel ni el tamaño del vaso. Ajusta solo luz y contraste, quita los reflejos del flash y de mi mano y deja el fondo liso, de un solo color claro. Entrégala cuadrada, con la bebida completa y centrada y margen libre arriba, abajo y a los lados.
Por qué funciona
La corona de crema es lo que más crece sola: una malteada normal vuelve con una torre de crema, cereza y salsa de chocolate. Y es de los casos donde el cliente más se siente estafado, porque la diferencia se ve desde lejos.
Edita esta foto real de un [NOMBRE DE LA BEBIDA CALIENTE] que vendo. No generes una imagen nueva: solo puedes cambiar la luz, el fondo y los reflejos. Ajusta solo luz y contraste para que el color de la bebida sea el real. No cambies la taza ni el plato por otros, ni el nivel ni el tamaño de la porción. Quita los reflejos del flash y de mi mano y deja el fondo liso, de un solo color claro, sin objetos. No agregues vapor, espuma, dibujos en la leche, canela, cuchara, galleta ni pan al lado; si la bebida ya tiene espuma o canela encima, déjala igual. Entrégala cuadrada, con la taza completa y centrada y margen libre arriba, abajo y a los lados.
Por qué funciona
El vapor es la invención estrella de las bebidas calientes, y encima es convincente. También el dibujo en la leche: un tinto de esquina vuelve con arte latte. Y la galleta al lado, que el cliente va a esperar.
Paso 3: revísala y súbela a Ordenalo
Antes de subir nada, ponla al lado de tu foto original y mira tres cosas: los mismos ingredientes, la misma cantidad y el mismo tamaño de la porción. Si algo no coincide, no la subas: pídele corrección con uno de los prompts del final.
Cuando coincida, en tu panel entra a Productos, abre el producto y súbela en el campo Foto. Eso es todo.
Lo que conviene saber de la subida
- Formatos: JPG, PNG y WebP. El HEIC del iPhone no se puede subir: ábrelo y guárdalo como JPG.
- Peso: hasta 20 MB, así que cualquier foto de celular pasa sin que tengas que tocarla.
- Tamaño: hasta 10.000 píxeles de lado. Ninguna herramienta de IA devuelve algo tan grande, pero si alguna vez usas una que «amplíe» la foto, ese es el techo.
- Al subirla, Ordenalo la convierte a JPG y la ajusta al tamaño que se ve bien en un celular, para que tu carta cargue rápido con datos móviles. No tienes que hacer nada.
- Si subiste un PNG transparente, el fondo quedará blanco. Guarda el PNG en tu celular antes: ese te sirve para flyers.
Por qué las fotos se ven recortadas
Esto explica el consejo que se repite en los 25 prompts. Tu foto se usa en varios sitios de la carta, y cada uno tiene su forma:
| Dónde | Forma |
|---|---|
| En la lista de productos | Cuadrada |
| En los productos destacados | Horizontal |
| En las baldosas de categoría | Horizontal |
| Al abrir el producto | A todo el ancho, sin recorte si es cuadrada |
La foto nunca se deforma: se recorta. Por eso los prompts de producto piden la imagen cuadrada y con el plato centrado dejando margen: ese margen es exactamente lo que el recorte se lleva, y así nunca te corta un pedazo del plato. Los de categoría piden horizontal, porque esa baldosa tiene otra forma.
Las fotos de categoría: aquí la regla cambia
Las categorías son las secciones de tu carta: «Hamburguesas», «Bebidas», «Postres», «Combos». Y son el único sitio de todo el artículo donde sí vale una imagen genérica, incluso generada de cero.
El motivo es sencillo: una foto de la sección «Hamburguesas» no promete una hamburguesa concreta. No hay nada que el cliente pueda pedir y recibir distinto. Lo que sí sigue en pie es el límite: que se parezca a lo que de verdad vendes. Si vendes hamburguesa de barrio, una hamburguesa gourmet de banco de imágenes desentona y promete otro sitio.
Prompts para fotos de categoría
Se entregan horizontales, que es el formato de la baldosa, y con pocos elementos grandes: se ven pequeñas en el celular y un bodegón de nueve platos ahí no se entiende.
Te adjunto la foto real de lo que vendo en la categoría [NOMBRE DE LA CATEGORÍA]. Úsala como imagen de esa categoría en mi carta. La comida final debe ser la misma de mi foto: mismos platos, misma cantidad, mismo tamaño de porción, mismos empaques, mismo color. No agregues ni quites comida, ingredientes, salsas ni adornos. Cambia solo la luz y el entorno: luz de día suave, colores naturales, mesa o mesón liso y vacío detrás. Que se vea como una fotografía real, no como un dibujo, con el fondo lleno hasta los bordes. Entrégala horizontal, más ancha que alta, de 4 de ancho por 3 de alto, con la comida centrada, margen vacío en los cuatro lados y pocos elementos grandes, para que se entienda en tamaño pequeño. Sin texto, sin logotipos, sin marcas de agua, sin personas ni manos.
Por qué funciona
Aunque la categoría admite lo genérico, partir de tu propia foto sigue siendo mejor: se parece a lo que vendes y no se parece a la de nadie más.
Edita esta foto para la categoría [NOMBRE DE LA CATEGORÍA] de mi carta. No toques la comida: no agregues ni quites ingredientes, salsas ni acompañamientos, no cambies la cantidad ni el tamaño de las porciones, no cambies el color y deja los mismos platos y los mismos empaques. Trabaja solo la luz y el fondo: aclara la foto, corrige el tono amarillo o azul del bombillo, sube un poco el contraste y la nitidez, y deja liso y vacío lo que está detrás de la comida, quitando cables, bolsas y papeles; lo que esté sobre la mesa junto a la comida se queda. Déjala horizontal, de 4 de ancho por 3 de alto, con la comida centrada y margen a los lados. Sin texto, sin logotipos, sin marcas de agua.
Por qué funciona
Para quien ya tiene una foto decente de su mostrador o su vitrina y solo necesita limpiarla. «Lo que esté sobre la mesa junto a la comida se queda» evita que te vacíe la vitrina, que es justo lo que hace que la foto se vea tuya.
Te adjunto la foto real de lo que vendo en la categoría [NOMBRE DE LA CATEGORÍA]. Úsala como imagen de esa categoría en mi carta. Deja los mismos envases, vasos y empaques, con la misma cantidad y el mismo tamaño: no agregues ni quites nada. Si en la foto hay etiquetas o marcas, déjalas tal como están; no inventes etiquetas, logotipos ni letras nuevas. Cambia solo la luz y el entorno: luz de día, colores naturales, mesón liso y vacío detrás. Que parezca una foto tomada dentro del local, no un anuncio. Entrégala horizontal, de 4 de ancho por 3 de alto, con los envases centrados, margen vacío en los cuatro lados y el fondo lleno hasta los bordes. Sin personas ni manos.
Por qué funciona
Para «Bebidas», «Adiciones», «Combos», «Granos» o «Aseo»: secciones que no son un plato servido. Es el caso de los autoservicios y las tiendas, donde una foto de plato no significaría nada.
Te adjunto dos fotos. La primera es la imagen de categoría que ya me gustó. La segunda es la foto real de lo que vendo en [NOMBRE DE LA NUEVA CATEGORÍA]. Haz una imagen nueva con la comida de la segunda foto, tal como está: mismos platos, misma cantidad, mismas porciones, mismos empaques, mismo color, sin agregar ni quitar nada. Cópiale a la primera foto el tipo y la dirección de la luz, el color y el material de la mesa, el ángulo de la cámara y la distancia. No edites la primera foto: es solo la referencia. Entrégala horizontal, de 4 de ancho por 3 de alto, con la comida centrada, margen en los cuatro lados y pocos elementos grandes. Sin texto, logotipos, marcas de agua, personas ni manos.
Por qué funciona
Es el que hace que la carta se lea como un conjunto: ocho baldosas con la misma luz y la misma mesa se leen como un catálogo. Lo de «no edites la primera foto» hay que decirlo, o te devuelve las dos cambiadas.
Si la IA te devuelve algo raro
Pasa, y más de lo que uno espera. Estos prompts son de segunda vuelta: se pegan como respuesta, volviendo a adjuntar tu foto original. Eso último es lo que más veces salva el intento, porque si sigue trabajando sobre su propio resultado, el error se acumula.
Prompts de corrección
Te adjunto otra vez mi foto original. Esta foto es la única imagen válida: trabaja encima de ella y no uses tu resultado anterior. En lo que me devolviste cambiaste el producto: [ESCRIBE QUÉ CAMBIÓ]. Mi cliente pide por la foto y recibe lo que sale de mi cocina. Copia la comida exactamente como está en mi foto: los mismos ingredientes, la misma cantidad, el mismo tamaño de la porción y los mismos colores. Deja igual el plato, el vaso, el empaque y su marca. No añadas, no quites ni aumentes nada. No recortes el producto. Lo único que puedes cambiar es lo que te pedí antes: la luz y el fondo. Prefiero una foto fiel a lo que entrego antes que una llamativa: si un cambio hace la foto más vistosa pero cambia la comida, no lo hagas.
Por qué funciona
La última frase le da un criterio para desempatar, no solo una prohibición más. Es lo que hace que funcione cuando el prompt original ya tenía tres prohibiciones y aun así se las saltó.
Te adjunto otra vez mi foto original. Trabaja encima de esta foto, no sobre tu resultado anterior. Lo que me devolviste salió deformado: [ESCRIBE QUÉ SE VE MAL]. Respeta la forma, los bordes y las proporciones tal como están en mi foto, como si solo le hubieras cambiado la luz. No redibujes la comida ni los objetos de alrededor: el vaso, los cubiertos, el pocillo y el borde de la mesa quedan igual. Si algo no lo puedes arreglar sin deformarlo, déjalo tal como está. No recortes el producto. No cambies ingredientes, cantidad, colores, ni el empaque y su marca. Lo único que cambia es lo que te pedí antes.
Por qué funciona
«Como si solo le hubieras cambiado la luz» es una comparación que estas herramientas entienden mucho mejor que una lista de prohibiciones.
Te adjunto otra vez mi foto original. Trabaja encima de esta foto, no sobre tu resultado anterior. Quiero que el resultado parezca una foto tomada con un celular, no una imagen hecha por computador. Conserva la textura real de la comida tal como se ve en mi foto: las migas, los poros del pan, los bordes irregulares, la grasa y la humedad. Superficies mate, sin brillos añadidos. El vapor, las gotas y el humo solo pueden aparecer si ya están en mi foto. No cambies ingredientes, cantidad, colores, forma, ni el empaque y su marca. No recortes el producto. Lo único que cambia es lo que te pedí antes.
Por qué funciona
El aspecto de plástico es el fallo más frecuente y el más difícil de nombrar si uno no es fotógrafo. «Que parezca una foto tomada con un celular» te da la forma de pedirlo con tus palabras.
Te adjunto otra vez mi foto original. Trabaja encima de esta foto, no sobre tu resultado anterior. En lo que me devolviste aparecen letras que yo no puse: [ESCRIBE DÓNDE SALIERON]. Quítalas. La imagen debe quedar sin ninguna letra, ningún número, ningún logotipo, ningún letrero y ninguna marca de agua. Si el empaque de mi foto tiene texto de verdad, déjalo idéntico o déjalo fuera de foco, pero no lo reescribas ni lo reemplaces por otra marca. No cambies ingredientes, cantidad, colores ni la forma de la comida. No recortes el producto. Lo único que cambia es lo que te pedí antes.
Por qué funciona
Un empaque con letras inventadas se ve falso al instante, y encima puede parecer una marca que no es la tuya. La salida «déjalo fuera de foco» es mucho más fácil de cumplir que «cópialo letra por letra».
Te adjunto otra vez mi foto original. Trabaja encima de esta foto, no sobre tu resultado anterior. En lo que me devolviste el producto quedó cortado: [ESCRIBE QUÉ SE PERDIÓ]. Quiero el producto completo y centrado, con margen libre parecido en los cuatro lados, ocupando más o menos tres cuartas partes del cuadro, y en el formato que te pedí antes [CUADRADA / HORIZONTAL 4:3]. En mi carta la foto se vuelve a recortar, y ese margen es lo que se pierde. Si falta espacio, alarga el fondo; nunca recortes la comida ni la alejes hasta dejarla diminuta. No cambies ingredientes, cantidad, colores ni la forma.
Por qué funciona
Decirle el porqué («en mi carta se vuelve a recortar») funciona mejor que decirle solo el qué. Y de paso tú te quedas con la regla para las siguientes.
Y cuándo rendirse
Si después de dos intentos sigue fallando lo mismo, casi siempre no es la IA: es la foto de partida. Muy oscura, movida, o con un ingrediente que no tiene contraste contra el fondo. Volver a tomarla junto a la ventana cuesta un minuto. Insistir con la IA sobre una foto mala cuesta media hora y sale peor.
Un resumen que te puedes llevar
- La foto es tuya. La IA solo arregla luz, fondo y superficie.
- Empieza cada prompt con «edita esta foto real, no generes una imagen nueva».
- Antes de subir, compara: mismos ingredientes, misma cantidad, mismo tamaño.
- Entrégala cuadrada y con margen para productos, horizontal para categorías.
- Si te cambió la comida, no la subas. Una foto fiel vende dos veces; una bonita vende una.
Cuando tengas las fotos, el resto ya lo tienes resuelto: crear el menú toma menos de diez minutos, la carta se comparte con un código QR y los pedidos te llegan por WhatsApp, sin comisiones.
Preguntas frecuentes
Sí, y lo hace sola si no se lo prohíbes: aprendió con fotos de publicidad, así que tiende a añadir queso, salsa, hielo o crema. Por eso todos los prompts de esta guía llevan dentro la instrucción de no cambiar ingredientes, cantidad, tamaño ni colores. Antes de subir la foto, compárala con la tuya: mismos ingredientes y misma cantidad. Si no coinciden, no la subas.
Cualquiera que te deje adjuntar tu foto y pedirle cambios sobre ella. Si solo genera imágenes a partir de texto, no sirve para esto por buena que sea: te haría una comida inventada en vez de mejorar la tuya. Hay opciones gratuitas y de pago, y cambian cada pocos meses, así que lo que conviene memorizar es esa señal: si puedes adjuntar tu foto, sirve.
JPG, PNG o WebP. El HEIC del iPhone no: ábrelo y guárdalo como JPG. Cabe hasta 20 MB, así que cualquier foto de celular pasa sin tocarla. Al subirla, Ordenalo la convierte a JPG y la ajusta al tamaño que se ve bien en un celular, para que tu carta cargue rápido con datos móviles.
Porque cada sitio de la carta tiene su forma: en la lista de productos se recorta cuadrada, y en destacados y categorías, horizontal. Nunca se deforma, se recorta. Por eso conviene entregarla cuadrada y con el plato centrado dejando margen a los cuatro lados: ese margen es justo lo que se pierde.
Para un producto concreto, no: además del problema de derechos, le prometes al cliente un plato que no es el tuyo. Para una foto de categoría la cosa cambia, porque la imagen de la sección «Hamburguesas» no promete una hamburguesa concreta. Ahí sí vale una imagen genérica, siempre que se parezca a lo que de verdad vendes.
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